Importancia de la neuroeducación en el proceso de enseñanza – aprendizaje.

 La implementación de la neuroeducación en el proceso de enseñanza-aprendizaje durante la educación inicial representa un paradigma para el desarrollo integral de los niños, la comprensión profunda de cómo funciona el cerebro durante estos primeros años de vida permite diseñar intervenciones educativas más efectivas aprovechando los períodos críticos de desarrollo neuronal.


       Durante el primer año de vida, el cerebro experimenta un crecimiento extraordinario, caracterizado por la formación masiva de conexiones neuronales, Según Romero (2022) "en esta etapa, la estimulación sensorial temprana permite el desarrollo cerebral proporcionan experiencias sensoriales ricas y variadas, incluyendo exposición a diferentes texturas, sonidos, colores y movimientos" (p.16). 

    La música, por ejemplo, activa múltiples áreas cerebrales simultáneamente, promoviendo el desarrollo de redes neuronales complejas, el contacto físico afectuoso y las interacciones sociales positivas son igualmente importantes, ya que estimulan la producción de neurotransmisores beneficiosos para el aprendizaje.


     Entre el primer y segundo año de vida, el cerebro muestra una especial receptividad hacia el desarrollo del lenguaje y las habilidades motoras, las actividades que promueven la adquisición del lenguaje deben ser variadas e incluir canciones, rimas, cuentos y conversaciones simples pero que fortalezca el movimiento libre y guiado al igual que las conexiones neuronales relacionadas con el equilibrio y la coordinación. (Gallardo y Bedón 2023, p.18)


    Los educadores deben proporcionar espacios seguros para la exploración física y oportunidades para el desarrollo de la motricidad gruesa y fina. Durante el período de dos a tres años, el cerebro desarrolla intensamente las áreas relacionadas con el aprendizaje social y emocional. 

     Es recomendable crear ambientes emocionalmente seguros donde los niños puedan explorar y expresar sus emociones libremente. El juego en esta etapa es importante, ya que activa simultáneamente múltiples regiones cerebrales, incluyendo áreas relacionadas con la planificación, la memoria y la regulación emocional. La resolución de problemas simples y la toma de decisiones básicas fortalecen las conexiones en el lóbulo frontal, área crucial para las funciones ejecutivas.

     Como menciona Cárdenas (2024) "En la etapa de tres a cuatro años, el cerebro está especialmente preparado para el desarrollo del pensamiento simbólico y la creatividad" (p.17). Las actividades artísticas, musicales y dramáticas estimulan la imaginación y el pensamiento abstracto. Los educadores deben implementar rutinas estructuradas pero flexibles que ayuden a desarrollar el autocontrol, la planificación, las experiencias que desarrollan la memoria de trabajo y las funciones ejecutivas básicas.

     Entre los cuatro y cinco años, el cerebro alcanza un nivel de desarrollo que permite aprendizajes más complejos y estructurados. Las actividades que desarrollan la consciencia fonológica y las habilidades numéricas básicas deben presentarse de manera lúdica y significativa. El aprendizaje cooperativo, la resolución de problemas en grupo fortalecen las redes neuronales relacionadas con las habilidades sociales y el pensamiento crítico.


     La creación de ambientes de aprendizaje enriquecidos pero no sobrestimulantes en todas las etapas del desarrollo infantil temprano. Estos espacios deben proporcionar oportunidades para la exploración activa y el descubrimiento, mientras mantienen un nivel de estimulación que no sobrecargue el sistema nervioso del niño. Los períodos de actividad deben alternarse con momentos de descanso, permitiendo la consolidación del aprendizaje y la recuperación neuronal.

     Según Naranjo (2024) "El movimiento y la actividad física son componentes primordiales en el proceso de aprendizaje durante la primera infancia, la actividad motora no solo desarrolla habilidades físicas sino que también mejora la conectividad entre diferentes áreas cerebrales" (p.27). Según el autor esto favorece la producción de factores de crecimiento neuronal y aumenta la oxigenación cerebral.

     El estado emocional positivo es importante por que permite aprender mejor en un ambiente emocionalmente seguro y acogedor, donde los niños se sienten valorados y respetados. Los educadores deben cultivar relaciones positivas con cada niño y promover interacciones sociales constructivas entre pares. El estrés crónico, las emociones negativas pueden interferir significativamente con el proceso de aprendizaje y el desarrollo cerebral.

     La personalización de las experiencias de aprendizaje según las necesidades individuales es importante en la neuroeducación, pues cada cerebro se desarrolla a su propio ritmo y tiene sus propias fortalezas y áreas de crecimiento.

     La documentación y evaluación continua del desarrollo infantil desde una perspectiva neuroeducativa permite a los educadores ajustar y mejorar sus prácticas pedagógicas. La observación sistemática del comportamiento, las interacciones, logros de los niños proporciona información valiosa sobre la efectividad de las estrategias implementadas y guía la planificación futura.

     La colaboración con las familias  permite brindar los beneficios de la neuroeducación compartir con los padres información sobre el desarrollo cerebral y estrategias para apoyar el aprendizaje en el hogar fortalecerá la consistencia en las experiencias de aprendizaje y potencia el desarrollo integral del niño.

Referencias Bibliográficas:

Cárdenas (2024). Aporte de la Pedagogía Waldorf en coherencia con la Neuroeducación en el aprendizaje de la Matemática en el Primer Grado del Nivel Primaria en la Institución educativa Privada Waldorf Cieneguilla 2023. http://repositorio.uigv.edu.pe/bitstream/handle/20.500.11818/8282/TSP-CARDENAS%20SALAZAR%20MARCELINO%20%20-RP%20-.pdf?sequence=1&isAllowed=y

Gallardo y Bedón (2023). Potenciando el aprendizaje significativo en educación inicial a través de la neuroeducación. Revista UNO, 3(5),15-25.https://revistauno.org/index.php/uno/article/download/26/65

Naranjo (2024). Recurso lúdico neuroeducativo para estimular el desarrollo cognitivo en niñas y niños de 4 años: Neuro-educational recreational resource to stimulate cognitive development in 4-year-old girls and boys. Boletín Científico Ideas y Voces, ág-41. https://ciciap.org/ideasvoces/index.php/BCIV/article/download/132/150

Romero (2022). La neuroeducación y el aprendizaje en la educación infantil.https://repositorio.ucv.edu.pe/bitstream/handle/20.500.12692/99550/%C3%91amoc_RLR-SD.pdf?sequence=1


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